Especias y Salsas Chinas Imprescindibles (II)

Cinco Especias en Polvo

El polvo de cinco especias aporta un sabor poderoso. Cuenta con una base simple – sólo cinco ingredientes – pero un par de ellos no son tan normales en la cocina occidental. No se puede obtener el golpe de sabor de las cinco especias en polvo con ningún ingrediente de sustitución, y una pequeña cantidad puede despertar los sabores de verduras, carnes, almidones y frutas.

La mezcla básica se compone de anís estrellado, semillas de hinojo, pimienta de Szechuan, canela (o cassia) y clavos. Aunque se puede hacer un polvo de cinco especias pasable usando cantidades iguales de todos los ingredientes, hay una serie de variaciones que utilizan más de uno o menos de otro para crear sutiles diferencias. Algunas mezclas incluso incorporan otros sabores chinos comunes, como el ajo y el jengibre, para ahorrarte la molestia de tener que añadirlos a tus recetas por separado.

Cocina china: polvo de cinco especiaspolvo

Cinco Especias en Polvo

Salsa Hoisin

Los amantes del pato pekinés o platos mu shu ya conocen muy bien la salsa hoisin, también conocida como salsa de Pekín. Más espesa que una salsa media (es parecida a la consistencia del ketchup), la salsa hoisin es extremadamente versátil y se utiliza comúnmente como una salsa de acompañamiento, como adobo para carnes a la parrilla o como ingrediente en platos salteados.

Aunque tiene un sabor ligeramente picante, la salsa hoisin es más conocida por la dulzura que presta a los platos, gracias a ingredientes como el azúcar, las batatas, la soja y la harina de trigo. Se puede añadir también ingredientes como el ajo, los chiles y el polvo de cinco especias.

Jengibre

El jengibre es una especia indispensable que puede añadir picante y delicado sabor a los platos de carne, verduras y pescado. Un rizoma de la planta Zingiber officinale, el jengibre se vende fresco, en polvo, encurtido y confitado.

Para probar su verdadero sabor fresco y sutil con un regusto picante y aroma floral, olvida la variedad seca y elige una raíz fresca. El jengibre es como una raíz nudosa de color beige con una cubierta parecida al papel. Una vez quitada la capa exterior, la carne fibrosa de color amarillo claro puede ser rallada o cortada en trozos pequeños y se puede añadir a alimentos tanto cocidos como fríos.

Para conservar el jengibre fresco para su uso posterior, córtalo en pedazos de 1,25cm y colócalos en un frasco de vidrio con una tapa hermética. Cubre el jengibre completamente con jerez o vino blanco y guárdalo en el frigorífico. El jengibre también se congela bien – lo único que hay que hacer es sellarlo en papel transparente.